Coronavirus: enfermera duerme en el garaje de su casa para proteger a su familia.

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La pandemia del coronavirus ha obligado a una joven enfermera hispana a aislarse voluntariamente para proteger a su familia, mientras pone en riesgo su vida para salvar la de muchos a quien ni siquiera conoce.

Carol Vargas y su esposo Cesar Tiberius, ambos de 29 años, están juntos desde 2010 y jamas imaginaron que sus vidas y las de sus dos hijas cambiaría radicalmente, al punto de perder el contacto físico por el trabajo de uno de ellos.

Vargas trabaja como enfermera nocturna en el Riverside Community Hospital en la ciudad de Riverside a unas 60 millas al oeste de la ciudad de Los Ángeles y desde que comenzaron a llegar casos de covid-19 al centro médico, la familia decidió hacer cambios drásticos en su convivencia por el bien de todos.

La pandemia del coronavirus ha obligado a una joven enfermera hispana a aislarse voluntariamente para proteger a su familia, mientras pone en riesgo su vida para salvar la de muchos a quien ni siquiera conoce.

Carol Vargas y su esposo Cesar Tiberius, ambos de 29 años, están juntos desde 2010 y jamas imaginaron que sus vidas y las de sus dos hijas cambiaría radicalmente, al punto de perder el contacto físico por el trabajo de uno de ellos.

“Decidimos que me quedara afuera”, dijo Vargas a Univision Los Ángeles. Explicando que desde hace una semana duerme en una tienda de campaña en el garaje de su casa para no poner en riesgo a los seres que más ama.

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“Mi esposa está expuesta”, dijo Cesar. Quien además asegura que se le parte el corazón ver a su esposa llegar agotada, tras 12 horas de trabajar en el hospital, en la primera línea de contra el coronavirus.

La joven enfermera comparte con sus dos hijas, una niña de 4 años y una bebé de 7 meses a través de una puerta de vidrio.

Cesar está ahora a cargo de la casa y no solo se encarga del cuidado de las niñas, sino también de desinfectar a diario el pasillo que conduce al baño de la casa asignado para el uso exclusivo de Carol.

“A quien le ha pegado muy duro es a nuestra hija de 4 años, que llora cada vez que ve a su mamá llegar y quiere abrir la puerta para abrazarla”, confesó con voz entrecortada, Cesar durante nuestra entrevista.

“Ella llega en la mañana, entra al baño se ducha y sale al garaje. Luego yo salgo de la habitación en donde estoy con las niñas, limpio el área para que nuestras hijas puedan salir”, describió Cesar la rutina familiar.

La vida de Carol y Cesar es un ejemplo de lo que viven millones de familias de médicos y enfermeras, que cada día salen al campo de batalla a combatir el coronavirus, arriesgando sus vidas parra controlar la implacable pandemia que no conoce límites.

“Si no necesitan salir, no lo hagan”, pidió Carol a todos los angelinos. Recordando que mientras más rápido se detenga la cadena de contagios, más rápido la vida de millones volverá a la normalidad.

UNIVISION

 

 

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