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Solsiret Rodríguez: 3 años entre la indiferencia, el olvido y la injusticia

“Está con la cabeza caliente”, fue la primera respuesta que recibió la madre de Solsiret cuando intentó denunciar su desaparición en 2016.

“No solo se trata de visibilizar (la violencia), sino de erradicarla totalmente. Porque no queremos que se repita ningún caso más (…). Porque son vidas, son mujeres que han sido violentadas”. Así habló Solsiret Rodríguez a inicios de agosto de 2016, en un reportaje difundido por TV Perú. A los pocos días desaparecería.

3 años y 6 meses después, entre el dolor, la indiferencia y la búsqueda de justicia, finalmente se supo de ella. El viernes 14 de febrero de 2020, la Policía Nacional del Perú (PNP) detuvo a Andrea Aguirre, su concuñada; y a Kevin Villanueva, pareja de esta, por ser los principales sospechosos de su muerte.

Andrea no tardó mucho en hablar. Confesó que cercenó el cuerpo de Solsiret y escondió los restos, algunos de los cuales (cráneo y extremidades) fueron hallados en su vivienda, ubicada en el Cercado de Lima. La probabilidad de que pertenezcan a Solsiret era de 99.9%.

3 años y 5 meses de espera para lograr un avance real.

Trabas desde el inicio
Pero la indiferencia contra Solsiret estuvo presente desde siempre. El 23 de agosto de 2016, aproximadamente a las 9.00 p. m., iniciaría el escabroso camino de Carlos Rodríguez y Rosario Aybar por encontrar justicia para su hija.

“De repente está con la cabeza caliente y se fue, pero ya se va a comunicar”, fue lo que le dijeron a la madre de la entonces estudiante de la Universidad Nacional Federico Villarreal en la comisaría de Carmen de la Legua, cuando acudió por primera vez a poner la denuncia por desaparición.

Tuvo que esperar una semana para que se la acepten, cuando las primeras horas son cruciales en el esclarecimiento de este tipo de casos. El inicio de retrasos y olvidos constantes.

La propia Andrea Aguirre relató a la PNP en 2016 que, alrededor del mediodía del 23 de agosto, “se percató” que Solsiret no estaba en su vivienda junto a su pareja, Brian Villanueva, hermano gemelo de Kevin.

Brian luego le diría a los padres de la joven que supuestamente le había enviado un mensaje para informarle que estaba en el terminal de Plaza Norte. A la mañana siguiente él llegaría a la comisaría antes mencionada y la PNP emitiría una denuncia por “abandono de hogar” contra Solsiret. Brian ahora está como no habido.

El infame informe
5 meses después llegaría otra traba. Un informe de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), ahora calificado como “totalmente desencaminado” por el exministro del Interior Carlos Basombrío, detalló que la joven estaba “en alguna zona del norte del país”, en compañía de una amiga.

¿En qué se basaron para dar esta hipótesis? El documento, que data del 19 de enero de 2017, indicó que la conclusión se basó en imágenes del perfil de Facebook de Solsiret, que contenían artículos típicos de la zona, como caña de bambú y artesanía.

“Si pudiera renunciar de nuevo lo haría. Asumo toda la responsabilidad política”, afirmó Basombrío este 19 de febrero de 2020, tras las críticas recibidas.

La ayuda de los colectivos
Pero la familia no estuvo sola. Diversos colectivos salieron a las calles cada vez que se podía para pedir… para exigir a las autoridades que aceleren la búsqueda de Solsiret. Sus voces, escuchadas pero silenciadas por la ineficacia, ayudaron a mantener viva la esperanza de hallarla.

El 2018 pasó con lentitud y el 2019 llegó con el cambio del fiscal. Jimmy Mansilla Castañeda fue quien asumió las investigaciones en enero del año pasado y cambió el ritmo de las mismas. Los anteriores, María Quicaño Bautista y Lucila Aliaga Gamarra, serán investigados por su actuación.

La llamada clave
Mansilla solicitó realizar el rastreo del teléfono celular de Solsiret y fue ahí que llegó el dato clave. El chip del móvil había sido retirado y colocado en otro teléfono: el de Andrea Aguirre. De allí, según información proporcionada por Entel, se emitió una llamada para “cancelar el número” dos meses después de que desapareciera la víctima.

El registro de la llamada también derivó en una pericia fonética. La voz finalmente desencadenó en la confesión de Andrea y la detención de Kevin.

Para el padre de la joven, la designación del fiscal Mansilla y la actuación del comandante Grandez fueron claves para resolver en 10 días lo que el Ministerio Público no pudo desde 2016.

3 años y 5 meses pasaron para confirmar la muerte de Solsiret Rodríguez y, en una frase, su madre, Rosario, evidencia todo el dolor que esta desaparición le generó.

“Cuántas veces supliqué, lloré. Y esos viles comentarios: ‘se fue con otro’, ‘está con la cabeza caliente’. No. Eso es injusto. Mi hija no se fue. Mil veces hubiese querido eso, porque la hubiera tenido conmigo”.

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