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El Doctor Bamba se ríe de todos

Este es un asunto más allá de la política, aunque para desviar la cosa sus amigos hayan metido desde la costumbre de decir doctores a abogados y médicos, hasta un honoris causa obtenido en la India.

Si a alguien le corresponde que el ego colosal le pida disculpas y encuentre una forma de solucionar su situación, es a la cantidad de egresados de la Escuela de Gobernabilidad de la Universidad San Martín de Porres a los que firmó títulos de magíster y doctores, sin aclarar que no tenía la autoridad académica para hacerlo.

Este es un asunto más allá de la política, aunque para desviar la cosa sus amigos hayan metido desde la costumbre de decir doctores a abogados y médicos, hasta un honoris causa obtenido en la India.

El tema es si los “doctores” que no se han doctorado aún, pueden creerse en posición académica de tomar la dirección de un postgrado que no han realizado, gracias a que el rector es su amigo y lo han tenido como ministro casi cinco años. O que un reconocimiento honorífico de una universidad se convierta en el equivalente de un título obtenido con los requisitos de ley.

El punto es de un importancia muy grande y debiera llevar a la condición de investigados a Alan García Pérez y a José Antonio Chang Escobedo, por diversos delitos que van desde la estafa a los estudiantes hasta empleo impropio de los recursos de la universidad.

Sinceramente, me importa un comino que AGP sea tratado como doctor por mucha gente, aunque casi no haya ejercido la abogacía, y que según el doctor Rendón Vásquez sea dudoso que llenó los requisitos para graduarse de abogado.

Las placas con el apelativo y las cartas firmadas con un contundente Dr. Alan García Pérez, pueden tomarse como una pretensión coqueta de alguien que nunca pensó que alguna vez le preguntarían y usted, ¿dónde se doctoró?
Pero lo que es un abuso redondo es que de ahí deriven consecuencias para el mundo académico que es completamente ajeno al de la política.

La pregunta es ¿por qué lo hace? (porque lo sigue haciendo hasta este momento), y la respuesta es, porque puede, porque se siente dueño de instituciones y personas, porque quiere hablar desde lo alto y no del llano, y porque esta situación irregular le permite justificar altos ingresos, casa en El Mirador de las Casuarinas y carro BMW del año, todo declarado como beneficios de la Universidad, que obviamente no tiene otros profesores por más doctores que sean y por más que dirijan cualquier postgrado.

Esta es la sinvergüencería mayor por la que García debería ir a la Justicia. Si se mantiene impávido, es porque a la gran prensa no le interesa mover un asunto que llevaría a la descalificación de uno de sus mejores candidatos.
Mülder o Aldo Mariátegui pueden minimizar la denuncia y decir que como no va a haber condena por narcoindultos y colegios emblemáticos, solo queda el tema del “Dr. Bamba”.

Puede no haber condena con las instituciones derechizadas y corrompidas, pero que cada una de estas cosas es un grave delito no cabe la menor duda.

Fuente: Raul Wiener

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