Científicos advierten que destrucción del planeta Tierra es inminente e irreversible

Un renombrado plantel de 22 científicos de todo el mundo, entre ellos algunos españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC),

ecologiablog_walle_1732Un renombrado plantel de 22 científicos de todo el mundo, entre ellos algunos españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han advertido de que la Tierra se aproxima a un colapso inminente e irreversible.

Si no se toman medidas adecuadas y urgentes, la humanidad se enfrentará sin remedio a un «nuevo régimen para el que no estamos preparados». El panorama desolador incluye carencia de alimentos y agua potable, enormes sequías, extinción de especies y migraciones masivas de gente en busca de su propia supervivencia «como nunca hemos visto en la historia». Las causas, según explican, son el brutal crecimiento de la población, la destrucción de los ecosistemas naturales en todo el mundo y el cambio climático.

El último gran cambio se produjo hace unos 14 000 años, cuando el 30% de la superficie terrestre perdió la capa de hielo que la cubrió durante el último período glacial. Desde entonces, el planeta se ha mantenido más o menos estable hasta la aparición y el desarrollo de la civilización humana.

Para empezar, somos muchos y consumimos demasiados recursos. La tasa de crecimiento anual de la población es de unos 77 millones de personas. Hemos alterado el paisaje gravemente y emitimos a la atmósfera cantidades ingentes de CO2. «Sí, tenemos motivos para asustarnos. Hay grandes posibilidades de llegar a un punto de no retorno, catastrófico, para el que no hay marcha atrás, y las consecuencias pueden ser enormes para nuestra calidad de vida como especie. Tendremos problemas muy grandes», afirma  Jordi Bascompte, biólogo de la Estación Biológica de Doñana, que ha participado en el trabajo.

El científico compara al mundo con una taza en el borde de una mesa a punto de caer y hacerse añicos. No parece que se produzcan grandes cambios mientras se acerca al filo, pero un ligero movimiento al final (por ejemplo, una subida de temperatura) y, de repente, el golpe puede ser terrible. Perderíamos la polinización de los campos agrícolas -proceso natural que hacen insectos como las abejas y del que dependen los cultivos-, muchas especies se extinguirían. La provisión de agua potable y de alimentos sería mucho menor a consecuencia de la disminución de la biodiversidad y aumentarían las zonas mundiales desérticas. «Las grandes sequías conllevarían a grandes migraciones y el regreso de enfermedades infecciosas que creemos erradicadas».

Anthony Barnosky, profesor de biología en la Universidad de California Berkeley y principal autor de la revisión, señala: «realmente será un nuevo mundo, desde el punto de vista biológico».

Y todo esto puede estar a la vuelta de la esquina. Los estudios realizados por los científicos, según han podido observar en ecosistemas locales, predicen que puede ocurrir alrededor del año 2025. Para esa fecha, si seguimos al mismo ritmo, habremos destruido el 50% de los hábitats naturales mundiales y en 2045, el 55%. «Es rápido, sabemos las causas y las implicaciones. Es un buen momento para actuar y evitarlo. Si la taza está en el borde es infinitamente más sencillo empujarla hacia el lado adecuado, aunque suponga un gran esfuerzo, que intentar repararla cuando ya haya caído», dijo Bascompte.