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Profesores ahora le cantan a Javier Alvarado, “que se vaya la corrupción”

Accidentado fue el final de la audiencia regional que, como cada martes, ayer se desarrolló en el auditorio de la Universidad de Huacho. Y es que en los instantes en que el presidente Javier Alvarado procedía a retirarse, un buen número de dirigentes del Sutep Regional liderados por los dirigente Silva (secretario General) y Guerrero (secretario de Defensa) le reclamaron airadamente a Alvarado Gonzales del Valle ¿cuándo va a escuchar la voz de las grandes mayorías que le sugieren cambios en las diferentes UGEL basándose en las denuncias de presuntos actos de corrupción que en ellas se estarían presentando?.

A los ya conocidos casos de buzos sobrevalorados, funcionarios acusados de ‘coimeros’, designación de cuestionados personajes como funcionarios públicos, entre ellos directores de UGEL sentenciados, con malos antecedentes, entre otros, ayer se ventiló una nueva acusación relacionada a que se estaría sobrevalorando la compra de pelotas de jebe cuyo costo (para la UGEL) alcanzaría los 35 soles, mientras que el mercado su costo normal es de apenas 10 a 15 soles.

Sin embargo, Alvarado respondió muy ligeramente sobre qué acciones va a adoptar para hacer frente a estos graves hechos y a duras penas respondió, aunque tibiamente, un: “se harán cambios” cuando un colega le consultó respecto a que la directora de la UGEL Huarochirí recibió en su cuenta bancaria personal una transferencia que le hizo el Estado y que, lógicamente, debió ser depositada en una cuenta de la UGEL. Hubo otros momentos en los que el presidente solo atinó a decir: “no lo sabía, recién me están informando”, buscando desviar obviamente los temas materias de cuestionamiento.

Sintiéndose nuevamente burlados y engatusados por el verbo florido de Alvarado, los sutepistas le recordaron su popular frase de campaña: “la sede se queda y la corrupción se va”, coreando con mayor énfasis sobre todo esta última parte, a lo que Alvarado tuvo que, con visible rostro de molestia, pedirles que se callen, particularmente cuando empezaron a vociferarle: “si no hay solución…, revocatoria, revocatoria!!!”.

Ecos Huacho