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Día Nacional del Arte Negro

Escribe: Wilfredo Cayllahua Leòn

«Cuna de gente morena, alegre y zalamera que logra sobrevivir sólo por llevar el ritmo y salero en la sangre”.
Así es la gente morena de la provincia de Cañete (región Lima): cultor y difusor del afro – peruano y con justicia denominada la “Cuna y Capital del Arte Negro Nacional” por su aporte constante a la cultura y educación.

Una etnia que a través del tiempo supo mantener intacta su más rico acervo cultural, pese a la discriminación racial que sufrió a lo largo de la colonia.

La tradición nace con la creación de la “Villa de Santa María de Cañete” en 1,556 con la presencia de los españoles y las etnias de las costas de Guinea, El Congo, Angola y de otras tribus del continente africano.

Cañete, fue uno de los centros de concentración de esclavos de esta parte del continente, congregando en las haciendas “El Dulce”, “Viña de Casa Blanca”, “El Calero” y otros que aún se resisten desaparecer con el tiempo.

La gente de color se congregaba en los galpones que era el mejor lugar para invocar a sus dioses derrochando su alegría y olvidándose – aunque sea un instante – sus penas y frustraciones por su condición de ser esclavos.

En forma lenta y segura se fue formando una cultura nueva entre palitroques y quijadas de burro. Entre voces a manera de lamento, ira y tristeza; un estilo de mezcla de sollozos y risas que se prolongó en forma oculta en la franja costera de Ica, Lambayeque y Lima.

Un mosaico de costumbres entre la religión, lamento y diversión que en la época republicana afianzó su arte y se consolidó en forma secreta, “subterránea”, constituyéndose en una idiosincrasia del nuevo pensar de la cultura negra en el mundo occidental.

Es así como en nuestra provincia se perenniza en la popularidad. Además de la difusión de la cultura y el Arte Negro, lo convierte en cuna de esta vigorosa raza que forma parte de nuestra identidad.

Por eso, celebrar el Día Nacional del Arte Negro, hoy, tiene una razonable y justa explicación de recordar su nacimiento y bautizo, aunque la “ignorancia” de esta gestión edil haga lo contrario.

Pero, fue el 12 de Agosto de 1971 que se concretó en sesión de concejo durante el gobierno edil de don Alfredo de Toro Moreno, la realización de este “I Festival Negro”.

Con el sustento del bagaje cultural y artístico de la raza negra, se constituya en un eslabón más de la peruanidad, se hace posible en esta provincia la realización del Festival Nacional de Arte Negro que va camino a las cuatro décadas.

Aquél primer evento que surge en 1971, un 29 de Agosto, se realizó en el entonces local de la Asociación Cañetano de Artistas ACAR, donde se levanta hoy el Santuario Virgen, “Madre del Amor Hermoso”.

Aquél domingo de fiestas, todas las expectativas rebasaron por el éxito rotundo del festival donde trascendió las fronteras contando como maestro de ceremonias y director del evento al encumbrado decimista peruano, Nicomedes Santa Cruz.

La perseverancia de este pueblo por cultivar la música, la danza y otras manifestaciones artísticas de la cultura negra, aunque no masivas por la indiferencia de las autoridades de turno o “grupetes” que sólo buscan lucrar con el Arte, siguen postergadas.

Hoy rendimos homenaje a esos grandes cultores del Arte Negro: Ronaldo Campos, Carlos “Caitro” Soto, Porfirio Vásquez, Susana Baca, Pedrito Flores, Román Fernández, Santiago Venturo, Luciano Correa, Carlos Sertzen, Jorge Brignole, Germán Gutiérrez, Sabino Cañas, Octavio Lara y muchos otros más.

“Ritmos de la esclavitud, contra amarguras y penas. Al compás de las cadenas… ritmos negros del Perú”, cae bien hoy en día acompañado con un buen Pisco del valle.
¡Salud, en el Día Nacional del Arte Negro!.