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Políticos vs Periodistas.

La sensibilidad de los ocho años que tiene se siente en el ambiente. Le tocó la mano y siento que me pide ayuda. Que nos pide ayuda. Si pudiera solo con la encefalitis herpética Viral Aguda seguramente me regalaría una sonrisa.

Muchos han dicho que no tengo corazón. Que suelo ser bastante cruel. Que probablemente no sepa nada de nada sobre los sentimientos. Cero cinco para los aplicaditos analistas de nuestro querido Cañete. Esta vez se quincearon. No hay que ser demasiado piadoso, ni creerse la Madre Teresa para que mi endurecido corazón se vuelva como un tierno alfajorcito al ver a Luisito. El pequeño nacido en Buenos Aires pero que resultó más cañetano que cualquiera. Al verlo no hago más que acordarme que me gusta creer que podemos cambiar el futuro. Que nada está dicho. Que si bien es real que Dios decide cuando debemos partir, es preciso hacer todo lo posible (y lo imposible también) para hacerle frente a cualquier adversidad.

Sus ojos guardan una ilusión indescriptible. La sensibilidad de los ocho años que tiene se siente en el ambiente. Le tocó la mano y siento que me pide ayuda. Que nos pide ayuda. Si pudiera solo con la encefalitis herpética Viral Aguda seguramente me regalaría una sonrisa. Correría feliz en el patio de su colegio San Luis Gonzaga de COPRODELI en su querido San Luis. Pero Luisito no puede. Ha tenido que dejar su aula del cuarto grado por la maldita enfermedad. En el salón sus amigos lo extrañan. En su casa Peter, Anibal y Hellen – sus hermanos – también. Es que, aunque esté físicamente presente, desde el pasado 14 de febrero, no ha vuelto a ser el mismo de antes.

Todo empezó mientras muchos intercambiábamos tarjetas y saludos por el día del amor y la amistad. Ese día Luis Ayaucán y Elena Gutierrez vieron como su pequeño engreído se quejaba de fuertes dolores de cabeza y vómitos. Con el amor que sólo los buenos padres tienen reservado para sus hijos, salieron directo al Hospital del niño. Una ingrata noticia los esperaba.

Pero no se trata de llorar y no hacer nada. Se trata de hacer algo de una buena vez. Las autoridades de nuestra provincia se pudieron las pilas. Se les agradece. Pero no fue suficiente. El tratamiento de Luisito resulta un ojo de la cara. En el Centro de Restauración Neurológica de La Habana – Cuba piden mas de 9500 dólares mensuales por el tratamiento del pequeño. El billete no le sobra a nadie. Al menos no conozco a nadie que los billetes les molesten en el bolsillo. Pero, hay algo en nosotros que se llama solidaridad. Algo que se llama sentido social. Un bichito que casi todos tenemos y nos empuja a ayudar al resto.

Los papás de Luisito son como usted o como yo. Su padre era un modesto funcionario de seguros y su mamá una abnegada ama de casa, que atendía a sus hijos de 19, 17, 8 y 6 años. El drama que le tocó vivir a esta familia le pudo tocar a cualquiera. No seamos indiferentes a una realidad que pudo ser la nuestra.

Por eso, rayado como reconozco ser, se me ocurrió una manera de recaudar fondos. Con la fiebre del mundial decidí empezar tímidamente a convocar para un partido de fulbito. Como en Cañete no hay mucho buenos peloteros, Américo Huamán me dijo que además de periodistas, jueguen los candidatos. Los enemigos radiales aparentemente irreconciliables Rodolfo “Pechito” García y Gustavo Calderón aceptaron de inmediato. Lo mismo Jorge Brignole del programa “Sin Límites”. Rufina Lévano, Segundo Díaz, María Montoya y Percy Alcalá también atracaron el reto de vestirse de corto y saltar a cancha. Que bueno, carajo.

Se unieron también la candidata por Imperial Angélica Arata, las candidatas por Nuevo Imperial Chavelita de JCM, y Zulma Matumay, los periodistas Sergio Vidia, Lucho Tasayco y Miguel Cruz, la regidora Karen Meléndez, la candidata a consejera Andrea Yactayo, y muchos más… mil disculpas si me olvido de alguien. La invitación está abierta. Esperamos la respuesta de Pedrito Flores, Nelson Chui, Rómulo Pardo, Javier Alvarado,Víctor Hugo Cárdenas, Liliana Torres y todos aquellos que quieran unirse a lo que hemos llamado “La gran Final de la Solidaridad”. Ayúdemos a que Luisito se salve.

Esta noche, desde este blog de nombre ridículo quiero pedirle a Dios que no permita que la música de su sonrisa desaparezca. Que no nos quedemos a oscuras sin el sol de su alegría. Que nos ayude a descubrir que debemos hacer para ayudar a Luisito. Ey tu, Diosito nosotros (te lo prometo) vamos a poner de nuestra parte. Tú regrésale su arrolladora energía y haz pronto que nuestro Luisito pueda ser la mejor muestra de que cuando los cañetanos nos unimos, podemos hasta cambiar el futuro… por mas adverso que parezca.