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Más del 46% de jóvenes egresados de universidades no encuentra trabajo relacionado con la profesión que estudiaron.

Agregó que el 46.7 por ciento de jóvenes con educación superior completa en Lima trabaja en una ocupación que requiere un menor nivel de formación que el adquirido, es decir, están siendo subutilizados.

El número de universidades en el país se ha duplicado en los últimos 20 años, informó la Ministra de Trabajo y Promoción del Empleo, Manuela García, al indicar que las carreras que estas entidades ofrecen no siempre corresponden a la demanda laboral actual.

«Actualmente, contamos con 98 universidades públicas y privadas a escala nacional, el doble de lo que teníamos hace 20 años, las cuales ofrecen 162 carreras profesionales. La mayoría de ellas enseña Administración, Contabilidad, Ingeniería de Sistemas, Educación Secundaria y Derecho. ¿Pero esta oferta corresponde a lo que demandan las empresas?», se preguntó.

Agregó que el 46.7 por ciento de jóvenes con educación superior completa en Lima trabaja en una ocupación que requiere un menor nivel de formación que el adquirido, es decir, están siendo subutilizados, mencionó al aludir una encuesta de hogares en niveles de empleo.

«Un ejemplo clásico de lo que sucede son los miles de taxistas con títulos profesionales, quienes evidencian que, en muchos casos, la inversión realizada por las familias en brindarles una carrera no dio los frutos esperados en términos de ingresos, desarrollo profesional y ascenso social», señaló.

Mencionó además que las carreras más subutilizadas son Derecho, Ciencias Económicas y Administrativas; así como aquellas que forman profesores, técnicos en ciencias matemáticas, estadística e informática, ingenieros, secretarias y telefonistas.

De igual forma, la ministra refirió que figuran en esta lista los técnicos de nivel medio de la salud, arquitectos, técnicos en economía, administración de empresas; así como también los profesionales de las ciencias sociales, humanas y religiosas.

Las de mayor demandada

Según la mencionada encuesta, realizada en el último año, el 52,2 por ciento de los jóvenes con educación superior completa en Lima Metropolitana se desempeña en puestos o cargos acordes con sus estudios, es decir, dicha población está adecuadamente utilizada.

García indicó que una reciente investigación realizada por su sector señala que los sectores y ocupaciones con mayor demanda de empleo en Lima Metropolitana en los próximos años estarán vinculadas al sector servicios, comercio, industria y construcción.

En el caso del sector servicios, se requerirán gerentes de operaciones de transporte, jefes de operaciones de aduana, jefe de proyectos y nuevas tecnologías, jefe de reservas de hotel, entre otros.

Mientras que en el rubro comercio se necesitarán jefes de ventas, ingenieros de soporte técnico, y químicos farmacéuticos.

En la industria se requerirá gerentes de innovación y desarrollo, laboratorista de tintorería, jefe de control de calidad, jefe de diseño industrial, y gerente de mantenimiento de máquinas.

En el sector construcción se necesitarán supervisores de control de calidad, supervisores de medio ambiente, laboratorista de mezcla asfáltica, entre otras ocupaciones.

La ministra García dijo que el acceso a la información es básico para una mejor elección de lo que se va estudiar.

«Los padres de familia y los jóvenes deben conocer las ocupaciones más demandadas, las más saturadas, las remuneraciones de las diferentes ocupaciones, la calidad de la oferta formativa, ente otros, para tomar una decisión correcta», enfatizó.

Las universidades e institutos, por su parte, deberían realizar un seguimiento de sus egresados en el mercado de trabajo, contar con información para actualizar sus currículos, establecer nuevas carreras y programas, y estrechar vínculos con el mundo empresarial, comentó.

Según la Encuesta de Hogares Especializada en Niveles de Empleo 2009, el 46,7% de jóvenes de 15 a 29 años en Lima Metropolitana solo trabaja, el 21,6% solo estudia, y el 11,2% estudia y trabaja.

En tanto, el 20,5% restante no estudia ni trabaja, siendo el grupo más vulnerable por encontrarse en riesgo social.