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Japonés pasó 16 años en prisión por un test defectuoso de ADN

Toshikazu Sugaya era un conductor de autobuses de una guardería. Fue acusado y hallado culpable del asesinato de una niña de cuatro años.

El Tribunal de Utsunomiya (al norte de Japón) absolvió hoy formalmente a un japonés que fue condenado a cadena perpetua en 1993 por asesinato y pasó dieciséis años en prisión, hasta que unas pruebas de ADN demostraron su inocencia.

El veredicto de hoy marcó el fin de una odisea judicial y la absolución definitiva de Toshikazu Sugaya, un conductor de autobús que había sido declarado culpable del asesinato de una niña de cuatro años en 1990 en Ashikaga (centro), informó la agencia de noticias Kyodo.

El nuevo juicio a Sugaya comenzó en junio del año pasado, después de que unos análisis de ADN realizados a petición de sus abogados indicaran que él no fue el asesino.

Ello llevó a que los propios fiscales se disculparan entonces de inmediato y solicitaran su absolución, mientras Sugaya, de 63 años, pudo salir de la cárcel -en la que había entrado con 46- a la espera de que comenzara el nuevo proceso.

En el anterior juicio, la principal prueba utilizada para incriminarle había sido el rastro de sus supuestos fluidos en la ropa de la víctima, que luego fue invalidado por las pruebas de ADN.

Tras los interrogatorios Sugaya confesó haber secuestrado y asesinado a la niña, aunque se retractó posteriormente, en un país donde el 90 por ciento de los casos llevados a juicio acaban con condena incriminatoria y donde sigue vigente la pena capital.

Durante el último proceso la defensa presentó cintas de audio con la grabación de uno de los interrogatorios, con la intención de demostrar que Sugaya fue forzado a realizar una confesión falsa y que él mismo alegó desde el principio ser víctima de un error judicial.

La sentencia inicial a cadena perpetua había sido ratificada por el tribunal Superior de Tokio en 1996 y por el Tribunal Supremo en el año 2000.