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Número de fallecidos tras sismo en Chile se eleva a 300.

Ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, dijo que hasta el momento se han podido rescatar un total de 22 personas, pero lamentó que muchos sigan bajo los escombros.

Un sismo de magnitud 8,8 seguido por un tsunami, dejó en Chile al menos 300 personas muertas y 15 desaparecidas, destruyó 1,5 millones de viviendas y dejó 2 millones de damnificados este sábado, mientras Japón y Rusia mantienen una alerta por un posible tsunami en sus costas.

El terremoto, con epicentro en el mar a 90 km de Concepción -ciudad de medio millón de habitantes unos 500 km al sur de Santiago- desató el terror de la población, que a lo largo de la jornada ha soportado más de 60 réplicas superiores a los 4 grados, y de ellas 7 de más de 6 grados.

En un mensaje a la Nación, la presidenta Michelle Bachelet, con un tono bastante afligido, confirmó la cifra oficial de 214 muertos y agregó que hay «15 desaparecidos y dos millones de damnificados» en todo el país.

Poco después la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) confirmaba que los muertos ascendían a 300.

«Fue un terremoto de gran fuerza», señaló la mandataria, sobre una tragedia cuya dimensión, dijo, «aún no se puede cuantificar del todo».

La mandataria señaló que sólo en 48 a 72 horas se podrá determinar la magnitud de la tragedia y que al país le aguarda «una importante tarea de reconstrucción».

Antes de su mensaje, Carmen Fernández, directora de la Onemi, dijo que tras el terremoto, a las 03H34 locales (06H34 GMT), el país había sufrido también un tsunami en su litoral sur.

«Estamos hablando de un maremoto.Eso no tiene otro nombre», dijo.

Olas gigantes entraron al casco central de la ciudad de Talcahuano, en las cercanías de Concepción, donde el mar se introdujo varios metros en la ciudad.

Imágenes de la televisión mostraron que una embarcación quedó dentro del casco urbano.

En la cercana población de Dichato, otra embarcación fue lanzada a 400 metros de la costa.

Un tsunami también arrasó con la pequeña isla chilena de Robinson Crusoe, a 700 km del continente, donde fueron reportados al menos cinco muertos y 11 desaparecidos.

Las imágenes mostraban la magnitud del desastre en las zonas afectadas: puentes destruidos, edificios a punto de colapsar, decenas de construcciones dañadas, calles obstruidas por escombros, gente en la calle sin atreverse a entrar en las viviendas.

Sobre la destrucción «estamos hablando de una cifra preliminar de 1,5 millones de viviendas afectadas», de las cuales un tercio «probablemente no se pueden habitar más», dijo la ministra de Vivienda, Patricia Poblete.

El sismo derrumbó puentes en carreteras urbanas de Santiago, y parte importante de la infraestructura de pasajeros del aeropuerto internacional de la capital chilena, cerrado por al menos 24 horas.

El temblor sorprendió a la mayoría de los chilenos durmiendo y muchos de ellos salieron aterrorizados a las calles.

Allí se mezclaban personas en pijama y grupos de jóvenes que abandonaron discotecas y fiestas.

La confusión se vio agravada por el inmediato corte de luz y el colapso de las líneas telefónicas.

«Se cayeron los floreros, el televisor, todo se hizo añicos y quedó regado dentro de la casa», dijo a la AFP Aída, fuera de su vivienda del norte de Santiago.

Muchas personas se volcaron en las redes sociales de internet Twitter y Facebook para tratar de dar con sus familiares.

En tanto, varios países se solidarizaron con Chile.

«EEUU está listo para aportar su ayuda a las operaciones de rescate y reconstrucción y tenemos recursos que pueden ser desplegados si el gobierno chileno solicita nuestra ayuda», dijo el presidente estadounidense, Barack Obama.

El canciller chileno, Mariano Fernández, pidió a los países que han ofrecido ayuda humanitaria que no la envíen hasta tanto los servicios de emergencias cuantifiquen las reales necesidades.

El sismo es el segundo más potente de los últimos 20 años, tras el de 9,1 grados en la escala de Richter registrado en diciembre de 2004 en las costas de Indonesia y que desencadenó el tsunami que mató a 220.000 personas.

Chile ya sufrió el terremoto más fuerte jamás registrado, de 9,5 grados Richter el 22 de mayo de 1960 en Valdivia, al sur de Santiago, que dejó más de 3.000 muertos.