Jueces genuflexos: ¡vergüenza e indignación!

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Todos aquellos que vivimos en carne propia los atentados terroristas que enlutecieron al país, los coches bomba por doquier, el atentado de Tarata, contra la sede de Frecuencia Latina y otra infinidad de instituciones públicas y privadas y la muerte de miles de civiles y militares, no podemos aceptar y permitir que quede en el olvido, por respetos a los deudos.

El crimen del vicealmirante, Gerónimo Cafferata Marazzi frente al restaurante “El Cortijo” (hoy Plaza Vea), en Surco, los terroristas descendieron del vehículo que los transportaba y dispararon contra la camioneta con ráfagas de ametralladora, hiriéndolo gravemente. La camioneta del almirante recibió 18 impactos de bala.

El de Orestes Rodríguez Campos, ministro de Trabajo durante el gobierno de Alan García y senador aprista; él y su hijo fueron asesinados y luego destruyeron sus cadáveres con cartuchos de dinamita.

El del jurista Domingo García Rada, presidente del Jurado Nacional de Elecciones, quien fue víctima de los terroristas, pretendiendo con este criminal atentado socavar la institucionalidad del sufragio, pensando que la brutalidad de las balas podía perforar el espíritu del derecho.

A bordo de tres carros, le dispararon con sus metralletas y lanzaron un petardo de dinamita contra el auto del magistrado, de 72 años de edad. El ilustre abogado recibió un proyectil y cinco esquirlas de bala en la cabeza. Su chofer, falleció.

“Los enemigos del Perú lo han hecho blanco de su odio para tratar de frenar el proceso electoral de cualquier forma”, expresó el presidente Belaunde, quien llegó al Hospital de Policía, para averiguar el estado de salud del magistrado.

El reconocido neurocirujano Esteban Rocca, formó parte del equipo que realizó la operación, al día siguiente su hijo Víctor Andrés (Vitocho) no pudo contener las lágrimas al ver que su padre había vuelto en sí y había podido reconocerlo.

Por esos días la vida política nacional pasaba por un trance particular. Terminada la primera vuelta electoral ninguno de los dos candidatos que obtuvieron la mayoría, por lo que tenía que realizarse una segunda vuelta, entre Alan García Pérez, que obtuvo el primer lugar y el izquierdista Alfonso Barrantes Lingán.

García Rada estaba concentrado en la preparación de lo que tendría que ser la segunda vuelta electoral cuando fue víctima del atentado terrorista. Al día siguiente del hecho la Izquierda Unida hacía público su decisión de no participar en la segunda vuelta, quedando expedito el camino para que Alan García, esa fue la grandeza de Barrantes ante los momentos aciagos que se vivía.

Han pasado varias décadas (1980, 1990), los niños de ayer son los hombres de hoy y muchos hechos han pasado al olvido. La juventud actual no tiene la menor idea de la tragedia que vivió nuestra patria ni de sus repercusiones políticas, sociales y económicas.

Las generaciones venideras desconocen estos hechos gracias a la inoperancia del ministerio de Educación y de los medios de comunicación social.

Por ello, honor y gloria a los héroes que dieron la vida por la pacificación del país, una oración elevada al cielo por los que partieron por culpa del terrorismo y nuestro profundo rechazo, cólera ira y malestar por la actitud pusilánime de un Poder Judicial que avergüenza al otorgarle arresto domiciliario a estos sanguinarios.

La historia en algún momento los juzgará los que ya tenemos más de medio siglo de vida no olvidamos, porque los vivimos, guerreritos y combatientes desconocen estos hechos.

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