Conoce la historia del pollo a la brasa.

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Los orígenes del pollo a la brasa se remontan a la década del 50 y la negociadora idea de Roger Schuler, propietario de la primera pollería de Lima, La Granja Azul, quien le encargó a Franz Ulrico – amigo suyo, experto en metal mecánica – construir un horno ‘rotombo’ que con varias barras giratorias le permita hornear varios pollos de forma uniforme.

Este, previamente, había visto a su cocinera hornear pollos bebés de la misma manera, pero por unidades y en menor escala. Con el tiempo, la proliferación de pollerías se comenzó a dar. Según detalla Armando Alvarado Balarezo en su blog Chiquián y sus amigos, a La Granja Azul le siguió El Rancho en Miraflores (1957) y Caravana en Pueblo Libre (1966), solo por mencionar algunas de las pollerías más emblemáticas de la capital.

Con el paso del tiempo, el ‘rotombo’ fue mejorado por Heriberto Ruiz, de Hornos Ruiz Hermanos, quien trabajó con Ulrico en su taller de La Victoria y aprendió de él la forma de construir este horno. Este soldador, natural de Lambayeque, creó el horno como lo conocemos ahora: con puerta, chimenea, y con sistema de poleas. Además, también ha creado hornos a gas y ecológicos (de acero puro, el mismo que no expulsa humo y que reduce la cocción de los pollos a la brasa a solo 40 minutos).

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